Por Roberto Vega Andersen
Un medio de comunicación es una ventana abierta hacia la libertad de expresión. Así lo comprendemos desde nuestro espacio, aunque las voces que contiene parezcan inocuas y sin compromiso político, enfocadas en las huellas de la historia, en el palpitar del arte -sea académico o popular-, o en los pliegues de la creación literaria; en suma, en el patrimonio cultural en general. Lo cierto es que cada uno de nosotros brega por una sociedad con raíces, con identidad, por un presente menos traumático, más inclusivo, y por un mañana sin gente con hambre, con trabajo y bienestar.
Creamos esta publicación en el deseo de promover un diálogo entre investigadores, gestores, funcionarios, creadores, coleccionistas y lectores curiosos, sin grandes pretensiones, entusiasmados por la idea de ser un vaso comunicante dentro del ecosistema de la cultura y hoy debemos reconocer que el vuelo tomado por la revista digital Hilario nos transformó la agenda de trabajo. Reuniones de redacción, correos electrónicos, llamadas telefónicas y nuevas lecturas, junto con las labores de producción y edición ocupan intensas jornadas en cada mes. Somos un pequeño grupo, una empresa familiar que aparenta de mayor porte debido a la asistencia de todos ustedes, los colaboradores y lectores que le dan vida a este desafío hecho realidad.
Para la entrega de mayo contamos con las firmas de Irina Podgorny, Sonia Decker, Patricia Nobilia, Claudia Kohen, Abel Alexander, Germán Carvajal y Guillermo Palombo. Cada uno en su área de interés nos ofrece un texto que reúne pasión y compromiso, la fórmula que nos guía.
En todos nosotros resuenan los ecos del Correo de Lectores vivenciado en el último número de esta publicación; esas voces que nos enviaron alimentan la voluntad de continuar por este camino, el que en un tiempo muy próximo nos situará también en Montevideo, respirando más que nunca estos aires rioplatenses.
¡Gracias por acompañar, por estar y por dejarnos sus impresiones!