El Mec (Museo en los cerros) es mucho más que un museo, es un espacio comunitario creado para promover y despertar inquietudes con la gente del lugar. La idea -loca idea dirán los cuerdos- le pertenece a un fotógrafo de reconocido prestigio, el argentino Lucio Boschi (1966) cuyas obras forman parte de numerosas colecciones públicas y privadas de Estados Unidos y Europa. Luego de recorrer las más diversas geografías documentando la presencia de sus pueblos, desde 1998 centró su creatividad en el país y cautivado por la magia del noroeste, se lanzó a una quimera: construir un museo en los cerros, el Mec, desde 2012 una maravillosa realidad, emplazado a pocos kilómetros de Tilcara, en la Quebrada de Huichaira.
Pensando en voz alta, así lo entiende el alma máter del Mec, el propio Lucio Boschi: “Un museo de fotografía, en medio de la montaña, entre los pueblos originarios, hace unos años hubiese sido insensato. Hoy en día tal vez lo siga siendo, sin embargo, algo cambió, ahora todos tenemos una cámara de fotos en la mano y la ilusión intacta”.
El edificio, en franca empatía con el paisaje, fue diseñado por el arquitecto tucumano César Rodríguez Marquina, con tres salas de exposiciones. Dejemos que nos lo cuente un visitante que lo recorrió días pasados y además de entregarnos sus emociones, nos regaló un expresivo repertorio de imágenes. Para imaginar una próxima visita.
El Mec, museo de fotografía, también exhibe otras artes. Fotografía: Ignacio Liprandi.
Un sitio que despierta emociones
Por Ignacio Liprandi
El viernes 8 de octubre, de la mano de Guadalupe Miles, artista que habita a pocos kilómetros, tuvimos la fortuna de conocer el MEC, Museo en los Cerros, en Huichaira, localidad cercana a Tilcara, Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy. Este particular museo, entre cerros y pueblos originarios, resultado de los sueños y del esfuerzo del fotógrafo Lucio Boschi, y dedicado a la fotografía, cuenta con una colección permanente, una biblioteca dedicada a aquella disciplina, y algunas salas que se usan para muestras temporales.
En ese momento exponía la mencionada Guadalupe, con algunas fotografías y un objeto escultórico realizado en arcilla que dan cuenta de sus innumerables estadías junto a los wichis, y Sebastián Szyd, con obras que refieren a la inmaterialidad del hecho artístico, luego de múltiples viajes a la India.
La colección permanente, por otra parte, se armó a partir de la donación de una treintena de artistas, e ilustra el panorama de la fotografía en nuestro país.
Un párrafo aparte merece la arquitectura del MEC: recurriendo al adobe, la piedra, y la caña, es decir a los materiales propios de la zona, el arquitecto César Rodríguez Marquina, plasmó en su diseño volúmenes muy adecuados al uso del edificio, que se inserta con mucha naturalidad en el majestuoso paisaje circundante.