La colección de Jorge Llobet Cullen

Un punto focal de llamativo interés en la sala donde se exhibía su colección: la gran chimenea de piedra “custodiada”. En revista Plus Ultra, año XV, número 171.


Otras vistas de las salas donde J. Llobet Cullen reunía su colección. En revista Plus Ultra, año XV, número 171.


Bacía de barbero española. Bronce. Formó parte del Remate de la colección Llobet realizado por Guerrico en 1975, con la asesoría de Santiago Tavella Madariaga, lote 599. Ex colección Llobet Cullen, posee la documentación que se advierte en la imagen: fotografías, boleta de compra y certificado.

Daga de mano izquierda. España. Siglo XVII. Ex colección Llobet Cullen. Arma ofrecida en nuestro remate Experiencia Hilario VI, de mayo de 2019.


Pretal (detalle) con su labor de platería punzonada por José Gallo. Buenos Aires. 1915. Colección Jorge Llobet Cullen. Fotografía: El Apero Criollo. Arte y Tradición.

Guillermo Palombo

 

Miembro Emérito del Instituto Argentino de Historia Militar, integrante del Grupo de Trabajo de Historia Militar de la Academia Nacional de la Historia, Académico Correspondiente de la Academia Sanmartiniana y del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, ex presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos.

 

Su producción impresa sobre diversas disciplinas (libros, folletos, capítulos en obras colectivas, artículos en revistas especializadas y diarios) supera los 300 títulos. Acaba de presentar Uniformes del Ejército Argentino (Lilium Ediciones, Buenos Aires, 2023), un estudio de consulta ineludible sobre el tema. LEER MÁS


Por Guillermo Palombo *

El hombre


Jorge Llobet Cullen nació en Buenos Aires el 16 de diciembre de 1889. Fueron sus padres el Dr. Andrés F. Llobet y María Luisa Cullen. Se casó en 1918 con María Teresa Guerrero. Eximio deportista, atleta de renombre, recordman y campeón interamericano en los lanzamientos de martillo, disco y bala, desde 1910 a 1926, fue también conocido hacendado. Falleció en Buenos Aires el 7 de septiembre de 1951 a los 61 años de edad. Le sucedieron sus hijos María Teresa Llobet de Delfino y Andrés Francisco Llobet.


La colección


Llobet Cullen inició su colección en 1908, cuando comenzó a adquirir armas y también platería criolla que fue reuniendo en la casa de su padre, el doctor Andrés Llobet en Rodríguez Peña n° 1229, de la ciudad de Buenos Aires. Después de la muerte de su suegro, Carlos F. Guerrero, en 1923, se mudó a Juncal n° 1081 (y Cerrito), edificio demolido con la ampliación de la Avenida 9 de Julio, donde las tres mil piezas que con los años reunió encontraron ubicación definitiva.


La Sala de Armas


En su domicilio de Juncal n° 1081, la oploteca, que comprendía siete secciones, dedicadas respectivamente a fusiles, pistolas, espadas, cascos, lanzas, armaduras y puñales, ocupaba una amplia Sala de Armas, de estilo Renacimiento italiano, especialmente construida, en  uno de cuyos extremos lucía una gran chimenea de piedra con morillo, utensilio del siglo XVI compuesto por dos barras metálicas que sirven de caballete o soporte para la leña. En las paredes laterales, las vitrinas empotradas en el muro e iluminadas interiormente, mostraban conjuntos de corazas, cascos, ballestas, arcabuces, pistolas, espadas, dagas, estoques, corazas, estiletes, puñales, otros instrumentos de defensa, estribos y espuelas. Los espacios libres entre vitrinas estaban ocupados por trece armaduras montadas en maniquíes.


Armaduras


En 1930 la colección Llobet Cullen poseía trece armaduras europeas completas; era un número respetable. El Museo Real de Antigüedades y Armaduras de Bruselas tenía catorce en 1880 [1]. En la actualidad son conocidas las grandes colecciones de armaduras exhibidas en diversos y destacados museos públicos: la Real Armería, del Patrimonio Nacional, en Madrid; la Armería Imperial (Hofjagd und Rüstkammer) de Viena, en el palacio de Hofburg, en la Heldenplatz; el Universalmuseum Joanneum Landeszeughaus de Graz (Herrengasse 16); el Musée de l'Armée en París (129, rue de Grenelle); la Wallace Collection en la Herford House, en Manchester Square, Londres y el supermoderno Royal Armouries Museum de Leeds,  en el norte de Inglaterra. Pero a la par de ellas han existido y existen importantes colecciones privadas. Algunas se dispersaron en el pasado, como la que perteneció a Louis-Henri de Bourbon, reputada como la más completa de Europa, vendida a precio vil. Otras, de gran riqueza, están abiertas al público.


Entre estos reservorios, destacan en Italia el museo Stibbert en Florencia (Via Federico Stibbert, 26) y el Museo Bagatti-Valsecchi, en Milán (Via Gesù, 5). La mayor parte de las 400 armas y armaduras europeas, sobre todo alemanas e italianas del siglo XVI, del Museo Fitzwilliam (en Trumpington Street, Cambridge), son producto del generoso legado de Mr. James Henderson, quien reunió gran parte de ellas durante la década de 1920 a partir de la magnífica colección de los príncipes Radziwiłł en Nieśwież (Polonia), y hoy es considerada una de las mejores del Reino Unido, la segunda en rango y calidad después de las reales y nacionales. En América del Norte, el filántropo y coleccionista Ronal Lauder, magnate de los cosméticos y amigo y sostén de Donald Trump, el 9 de diciembre de 2020 donó un valioso conjunto de 91 armas y armaduras al Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la más importante donación recibida desde 1942. 


En la Sala de Armas de Llobet Cullen, a ambos lados de la chimenea se exhibían dos armaduras completas: una española, de mediados del siglo XVI, grabada primorosamente, de 1,90 m de alto y 22 kg de peso, armada con una espada de mano y media, cincelada, y la otra armadura, alemana, de 1530, con el punzón de Nüremberg, toda grabada, del tipo que sigue a las Maximilianas, armada con una espada de la misma época, procedente de la colección que Georg Jakob Paul von Decker, nacido en Berlín en 1840 y fallecido en julio de 1891, había formado en su castillo de Boberstein, Silesia (Prusia) adquirido en 1880.


Llamaba la atención el coselete o media armadura hasta la rodilla con el punzón de Augsburgo en la gorguera, de fines del siglo XVI, de 2,07 m de alto y su peso de 27 kg, con una espada de lazo de la misma época con un largo de 1,42 m, que perteneció a la colección del príncipe Antoni Wilhelm Radziwill (1833-1904), de la nobleza polaco lituana y general de artillería en el ejército prusiano.


Otra de las armaduras, de 1480, hecha a martillo y marcada con punzones de Nüremberg, perteneció al duque Jorge de Sajonia-Meiningen, nacido en 1866 y gran apasionado por las antigüedades que reunió en su castillo de Landsberg, en Turingia, sucedido al fallecer en 1914 por su hijo mayor Bernardo, el último duque, tras cuyo fallecimiento el 16 de enero de 1928 el castillo fue vendido, pasó entonces a manos de terceros y hoy es un emprendimiento hotelero.


Finalmente, no es posible omitir en esta muy apretada reseña una armadura, procedente de la famosa armería que perteneció a Mariano Téllez Girón, duque de Osuna y del Infantado y conde de Benavente, quien la reunió en su casa palacio de las Vistillas en 1853. Por el ducado del Infantado le venían armas que habían integrado la colección de 126 armaduras de caballeros que, en 1585, Iñigo López de Mendoza, quinto duque del Infantado, tenía en Guadalajara. A la muerte del último duque del Infantado esa colección fue puesta en venta, y cuando Téllez Girón la compró para rescatarla ya estaba muy menoscabada y en desorden, faltando piezas y otras necesitadas de reparación. Pero así y todo logró reunir sesenta armaduras completas de las fábricas de España, Alemania, Italia y Flandes, que habían pertenecido a duques, oficiales, escuderos y soldados y a dos caciques americanos. [2]


La colección Llobet se completaba con coseletes o medias armaduras, piezas sueltas (como carrileras, manoplas, hombreras, golas, gorgueras, grevas, borceguíes), doscientos cubrecabezas (bacinetes, yelmos, celadas, almetes o morriones), arneses de armaduras de caballos, sillas de torneo, baberas, bardas, estriberas, etc. [3].


Armas portátiles


Considerada como  la más importante de nuestro país (después de la formada por el general Garmendia) y solamente comparable en Sudamérica a la formada en el Perú por Miguel Mujica Gallo[4], la colección de armas portátiles antiguas reunida por Llobet Cullen,  se formó con piezas provenientes de colecciones  privadas europeas, como las que habían pertenecido al zar Alejandro II de Rusia, a los príncipes Federico Carlos de Prusia y Antoni Radziwil, a los duques de Sajonia-Meiningen, Osuna y Rovigo, al marqués de Beauchamp, a la baronesa von Vincke y al barón Giulio Franchetti (1840-1909), conocido industrial de Florencia. Otras fueron adquiridas en 1925 de una colección particular subastada en París [5]. Y no faltaban las compradas en Buenos Aires: sesenta de ellas habían pertenecido a la colección formada por el general José Ignacio Garmendia y subastada judicialmente por la Casa Guerrico & Williams en 1931 (incluido un falconete que Llobet Cullen adquirió en 6050 pesos de la época) [6], otras habían pertenecido a Estanislao S. Zeballos (1854-1923) y al doctor Esteban Buljevich (1858-1944), conocido odontólogo del porteño barrio de La Boca.


La sección comprensiva de las armas blancas de fines del siglo XV al XVII incluía mandobles, espadas de mano y media, de lazo, de taza, schiavonas y de cruz.


Destacaba una daga del tipo Lingua de bue del dux Pietro Lando, que gobernó en Venecia de 1539 a 1545: la daga Cinquedea (cinco dedos) de hoja corta y pesada, que presentaba unas características acanaladuras en ambas caras, y de cinco dedos de ancho en la empuñadura, cuya procedencia y el mayor centro de producción era el norte de Italia, también conocida como Lengua de buey, era un arma civil cuya pertenencia indicaba un elevado estatus social. No estaban ausentes armas procedentes de otras civilizaciones, como una cimitarra persa y un rico alfanje. En las armas contundentes llamaba la atención una maza de armas del dux Andrea Gritti, que gobernó de 1523 a 1538, y hachas.


El conjunto de lanzas incluía una que perteneció al coronel Hilario Lagos que sitió Buenos Aires en 1852-53, otra de medialuna usada en Entre Ríos a mediados del siglo XIX y una de procedencia indígena. Todas con asta de palo de lanza.


Las armas de fuego, que con gran pericia Llobet Cullen sabía desarmar y armar, incluían mosquetes y arcabuces de todos los calibres (de mecha y de rueda), fusiles, espingardas, escopetas, pistolas y frascos de pólvora. Aquí era destacable una pistola de rueda francesa de fines del 1500, marcada en el cañón con la leyenda “Sauvage de Tourne” y en la madera “Honigean”.  Y no faltaban tres cañones culebrinas, en sus cureñas, para bala de a libra, del siglo XVII.


Platería criolla


La colección de platería criolla estaba ubicada en un recinto sencillo en forma de medialuna prismática (una vitrina en forma de U). Allí se exhibían valiosos conjuntos que incluían piezas adquiridas en 1931 en el remate de la colección Garmendia.


El público lector tuvo oportunidad de conocer importantes piezas de la colección que fueron reproducidas fotográficamente por AlfredoTaullard [7] y Justo P. Sáenz (h) [8].


Prefiero describir el apero completo (es decir el recado más el soguerío), formado por Llobet Cullen, cuyas piezas de plata fueron realizadas por el orfebre porteño José Gallo en 1915. Constaba de una bajera de lana tejida del Norte; carona de suela, dibujada a mano (punzón de Talabartería Casimiro Gómez), con puntera de plata cincelada; lomillo porteño con cabezal de plata cincelada; cincha y encimera de cuero crudo,con bordado de tientos de potro; estribos braseros, de plata cincelada; un cojinillo de cabra de Angora y otro de Perico-ligero; sobrepuesto de ciervo; pegual idéntico a la cincha; pretal de plata cincelada y repujada de gran tamaño, de 1850, con adornos de oro, uno de los cuales llevaba el escudo de Entre Ríos, y se tenía por prenda que había pertenecido al general Urquiza; fiador antiguo, de plata cincelada y repujada; juego de riendas completo, de cuero crudo, con pasadores y bombas de plata; freno de copas y pontezuela de plata cincelada. Se completaba este curioso y refinado conjunto con las prendas y accesorios del jinete: un tirador de cuero con monedas de plata de 1882 y 1883 y la necesaria rastra; un rebenque moderno de plata cincelado y un arreador antiguo, de plata y soajes de oro; un par de espuelas nazarenas, antiguas, de plata cincelada, con rodajas caladas y guardapolvo; un cuchillo de plata y oro, cincelado por el platero Ábalos y otro con hoja de Toledo, cabo y vaina de plata inglesa; boleadoras de marfil y otras avestruceras, retobadas en cuero de lagarto, y un lazo de cuero de burro [9]. 


Exhibimos el lomillo que formó parte de la colección Llobet Cullen en la exposición realizada en el Museo Nacional de Artes Decorativas (Buenos Aires, 2000), e ilustró la tapa y contratapa del libro realizado en ese momento: El Apero Criollo. Arte y Tradición. Ver más aquí


Destino de la colección


Cuando en 1951 falleció Jorge Llobet Cullen, las colecciones fueron conservadas por su hijo Andrés (1919-1992), quien además formó la suya propia de platería paralela a la de su padre, con piezas mayoritariamente de uso civil y religioso y algunas de origen pampa o mapuche. Con su amigo y proveedor, el anticuario Román Francisco Pardo (1902-1990) redactaron un catálogo manuscrito de la colección de platería. Finalmente, ambas colecciones, de armaduras, armas y platería se desintegraron cuando pequeños conjuntos fueron vendidos en la subasta judicial realizada en 1973 por la casa Bullrich, y el resto en 1975 en la casa Guerrico, por entonces ubicada en la calle Posadas n° 1231 [10] de la ciudad de Buenos Aires. La mayor y más valiosa parte (armaduras y armas) salió del país. Dos arcabuces de caza con sistema de encendido a rueda se encuentran en el Museo de Armas de la Nación. Y se dio la paradójica situación de que por esta célebre casa martillera volvieron a pasar por segunda vez muchas de las piezas que Llobet Cullen había adquirido en 1931 en el remate del Museo de Armas del general Garmendia.


Notas:

1. E. van Vinkeroy, Musée Royal d´Antiquites et d´Armures. Catalogue des collections d´armes composant la première section, Bruxelles, Bruynlant- Christophe & Cie., 1880, p. [15]-24.

2. «Biblioteca, Monetario y Armería del Excmo. Señor Duque de Osuna y del Infantado», en La Ilustración, periódico universal, tomo V, núm. 252, Madrid, sábado 24 de diciembre de 1853, pág. 512. La vista del interior de la Armería muestra un salón rectangular, armaduras completas en la parte baja de tres de sus paredes y hacia arriba, cascos y coseletes. En ese modelo parece inspirada la Sala de Armas de Llobet Cullen. Del grabado publicado por La Ilustración existe un dibujo a lápiz, acaso el original, del pintor, dibujante, aguafortista, litógrafo y restaurador Cecilio Pizarro y Librado (1818-1886), de esa fecha, obrante en un álbum con casi 300 dibujos suyos adquirido en 2004 por el Museo del Prado a don Antonio Feijoo, propietario del conocido comercio anticuario de calle del Rey Francisco 7, Madrid.

3. Arturo B. González, “El Museo de Armas de Jorge Llobet Cullen”, en Plus Ultra, año XV, núm.  171, Buenos Aires, 31 de julio de 1930; Colección de Armas de don Jorge Llobet Cullen”, en Aconcagua. Revista Mensual ilustrada, año I, núm. 1, Buenos Aires, enero de 1930, pp. 67 y 68; «La oploteca de Jorge Llobet Cullen», en La Prensa, año LXIII, núm. 22.794, Buenos Aires, 24 de julio de 1932, 5ª sección [p. 2], con grabados

4. Ricardo Vegas García, Museo de Armas y Pabellón de Caza de Miguel Mujica Gallo. Reseña de una oploteca peruana, Lima, Imp. Americana, 1956.

5. Catalogue d'armes anciennes du XVe au XVIIe siècle, curiosités militaires (Ancien Régime, Révolution, Ier Empire, Restauration, Louis-Philippe, IIe Empire), armes blanches, armes à feu, armes d'honneur, bâton du Maréchal Victor, duc de Bellune, armes orientales et diverses, cuirasses, coiffures, plaques et cuivreries, harnachement, équipement, décorations, boîtes et bibelots napoléoniens, sulfures, bronzes, porcelaines, montres, bibelots divers, meubles et objets d'ameublement, composant la collection de M. X..., et dont la vente aura lieu à Paris, Hôtel Drouot, salle N°11, les lundi 9, mardi 10, mercredi 11 et jeudi 12 mars 1925, à deux heures, Paris, Imprimerie Lahure, [1925]

6. Conservo en mi colección un ejemplar del folleto de Guerrico & Williams, de 1931: «Judicial. Testamentaría del General don José Ignacio Garmendia y doña Maria Rufina Reynolds de Garmendia. El Museo de Armas del General José Ignacio Garmendia» [Buenos Aires], Imprenta Gadola, que debió pertenecer a algún integrante del público que asistió a la subasta, pues presenta la particularidad de tener anotado en sus breves márgenes, a lápiz y con letra diminuta, los nombres de los compradores y el precio pagado por cada pieza o lote.

7. Alfredo Taullard, Platería Sudamericana, Buenos Aires, Peuser, 1941.

8. Justo P. Sáenz (h), Equitación gaucha en la Pampa y Mesopotamia, 2ª. edición, Buenos Aires, Peuser, 1942.

9.  González, “El Museo de Armas de Jorge Llobet Cullen”; Colección de Armas de don Jorge Llobet Cullen”, ob. cit.

10. Atendiendo a la jerarquía de la colección, los catálogos impresos para la subasta, posiblemente realizados sobre la tasación obrante en el expediente judicial, son pobres en presentación y contenido. Vgr. Galería Guerrico, Catálogo Remate Colección Llobet. Octubre 1975, 1 vol. en 8°.


* Especial para Hilario. Artes Letras Oficios



¿Le interesa vender algunas obras?

Envíenos un correo electrónico indicando brevemente
qué obras piensa poner en venta, y le responderemos. Haga click aquí­

Suscríbase a nuestro newsletter para estar actualizado.

Ver nuestras Revistas Digitales